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Sexualidad infantil

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2012-06-01 a las 09:00 Hrs.

Qué es la sexualidad

La sexualidad es el reconocimiento de nuestro ser y nuestro cuerpo; permite saber a qué sexo pertenecemos e influye en el papel de cada persona en su familia y en la sociedad.

Las personas somos producto de todo lo que nos rodea, nos vamos formando como hombres y mujeres desde que nacemos; las características físicas, biológicas, sociales, culturales, emocionales y psicológicas, hacen del individuo un ser sexual.

Los padres y la sociedad nos encargamos de asignar el papel que ha de desempeñar cada uno dependiendo del sexo, desde que los hijos son pequeños los vestimos, les mostramos cómo hablar, cómo comportarse, a qué jugar, etcétera dependiendo si es varón o mujer, preparándolos así para la vida en sociedad.

Es muy importante que se refuerce la identidad del niño o niña y se le respete tal como es. Cada uno muestra a los demás su forma de ser y el que un niño quiera jugar con muñecas o la niña elija un coche no significa que deje de ser “él” o “ella”. No se puede pensar en sexualidad si no se consideran todas las características de la persona.

Las manifestaciones de la sexualidad en los primeros años

Cuando los niños tienen tan sólo algunos meses de edad aprenden de su sexualidad descubriendo sus cuerpos y las sensaciones que pueden experimentar con la vista, el olfato, el oído, el tacto y el gusto. Sus sentidos ayudan al niño a conocerse y a relacionarse con personas y objetos, la combinación de los sentidos permiten al bebé conocer y experimentar diferentes sensaciones que pueden provocarle placer o disgusto.

La pregunta más frecuente y natural en cuanto nace un bebé es: ¿qué fue, niña o niño? Esta pregunta se debe a la curiosidad natural, y para saber de qué forma se va a tratar al recién nacido. Para los padres inicia un proceso largo de educación
para fortalecer la identificación del niño o niña como hombre o mujer. Conocer su cuerpo, explorarlo, vestirse de una forma determinada, comportarse de cierta manera, cortarse el pelo, portar aretes, son cosas que los niños incorporan a su persona para desarrollar su sexualidad aunque ellos no lo sepan.

Los pequeños no identifican “lo bueno” o “lo malo” de pertenecer a un sexo, y no entienden por qué se les asigna un determinado papel: niño o niña; para ellos lo único importante es sentirse queridos, apoyados y respetados.

Las diferencias entre niños y niñas

Alrededor del primero, segundo y tercer año, el niño va perfeccionando su lenguaje y empieza a darse cuenta de que pertenece a un sexo, reconoce que es niño o niña, y mira las diferencias entre hombres y mujeres.

Física y biológicamente los niños y las niñas se diferencian porque los primeros tienen pene y ellas vagina, eso les da su carácter de hombre o mujer.

En el aspecto cultural, las diferencias las marca la sociedad al señalar reglas de conducta para uno u otro sexo. Así, la gente cree que los niños “deben ser” más bruscos, jugar con pelotas, coches y todo aquello que identifica al hombre; no debe llorar, tiene que proteger a la niña, realizar trabajos pesados, tener más libertad. En cambio, se piensa que para las niñas son las muñecas, los vestidos, la cocina, el quehacer del hogar, la delicadeza, llorar, ser poco competitiva y sociable, entre otras cosas. Estas características en ocasiones confunden a los niños, por eso conviene pensar si es correcto inculcarles estos roles y por qué.

Por qué los niños exploran su cuerpo

Cuando tienen entre 2 y 4 años, los niños sienten gran curiosidad por conocer la forma de sus cuerpos, a esta edad es normal y natural que el niño toque y explore su cuerpo porque le es placentero y además se está conociendo. Para ellos su cuerpo y lo que pueden sentir a través de él es tan importante como todo lo que empiezan a conocer.

Por naturaleza, niños y niñas exploran su cuerpo, se dan cuenta cómo son, qué tienen, cómo funciona y qué similitudes y diferencias hay entre ellos.
Para los pequeños explorar su cuerpo es una necesidad, incluso antes del año pueden acariciarse a propósito y más adelante muestran su cuerpo a los demás sin vergüenza, ya que se sienten orgullosos de lo que tienen.

Cuando el niño, ya mayor, se toca en público, debe indicársele que existen reglas, no debe prohibírsele, sino hacerle ver en qué momento puede o no hacerlo; también es muy importante que se le diga que sólo él o ella pueden tocarse, nadie más, así aprenderán a respetarse y protegerse, y se darán cuenta que su cuerpo, al igual que su persona, son valiosos y únicos.

Cuando comienza a hablar es necesario enseñarle el nombre correcto de las partes del cuerpo, incluyendo las sexuales, de no ser así el niño pensará que son prohibidas.

La explicación para los niños de cómo nacen los bebés

Todos los seres humanos nacemos de la misma manera, al principio éramos tan pequeños como un puntito, vivíamos protegidos en el vientre de nuestras mamás, ellas nos alimentaban por un cordón llamado umbilical, conectado a nuestro ombligo; día a día crecimos más y más hasta que éramos tan grandes que tuvimos que salir, para entonces habían pasado nueve meses.

Lo anterior es una posible respuesta a la pregunta del niño sobre cómo nacen los bebés. Para satisfacer su curiosidad debemos contestar de manera sencilla, directa y siempre con la verdad, ya que esto reforzará la seguridad y confianza que tiene en nosotros. Debemos recordar que el niño es curioso por naturaleza y para él es importante descubrir y conocer todo lo relativo a su cuerpo.

También se puede contestar dando una explicación comparativa con animales o plantas procurando que el niño pueda comprender la respuesta.

Recuerde contestar al niño sólo lo que pregunte, no se extienda en respuestas que lo confundirán y no le resuelven sus dudas.

Qué es el abuso sexual

El abuso sexual infantil lo cometen personas mayores, hombre o mujer, que manipulan los genitales o regiones sexuales de los menores sin su consentimiento; el agresor puede ser un amigo o miembro de la familia y no necesariamente es agresivo. El abusador sexual busca sus víctimas entre los niños y niñas que carecen de confianza y autoestima, les ofrecen su amistad y recompensa a cambio de caricias. Los niños queridos y seguros se sienten menos atraídos por esas trampas.

No lo olvide, afecto, confianza y comunicación son las mejores armas contra el abuso sexual a menores.

El abuso sexual es un problema social difícil de tratar y superar tanto para los niños como para el adulto. El abuso sexual es un delito que involucra los genitales (pene o vagina) del niño y las regiones sexuales (pechos, piernas, manos, boca), ya sea del adulto o del niño. El daño, tanto de tipo físico como emocional o psicológico, es muy serio.

Frecuentemente este término se confunde con la violación, pero no es así. En el abuso sexual no hay penetración o violación, se caracteriza porque el agresor somete fácilmente a los menores aprovechando su ingenuidad, no hay violencia física, y el abuso consiste en tocar los genitales, la masturbación, o la exhibición
de los órganos sexuales del agresor o del agredido.

Las víctimas pueden ser niñas o niños, y quienes cometen el delito muchas veces son conocidos, familiares o amigos de la familia.

Se piensa que el abuso sólo se presenta en familias pobres, sin embargo no es así, pues también sucede en familias económicamente estables.

El agresor muchas veces actúa de esta manera como desquite porque a él lo abusaron sexualmente, desahoga su coraje sin pensar en el daño que provoca.

Algunas de las consecuencias que presentan los niños que fueron víctimas de abuso sexual son:

  El niño tiene miedo de estar solo.
  Moja la cama.
  Se muestra callado.
  Puede volverse agresivo.
  Despierta continuamente sobresaltado y llorando.
  Tiene miedo a la obscuridad y a muchas cosas.
  Tiende a llorar por todo.
  Presenta problemas de conducta en general.

Los padres debemos estar atentos para ver si estas conductas son resultado de algún problema familiar, una enfermedad o se debe al abuso sexual. En muchas ocasiones, el niño indica que algo le sucede por medio de las conductas mencionadas, por eso es importante que la relación familiar sea cordial, ya que si el niño está siendo objeto de abuso sexual y en la familia existen conflictos, no notaremos lo que sucede, pues no pondremos atención a los cambios del niño.

Una manera de evitar el abuso sexual es platicar con el niño, decirle que nadie debe tocar sus genitales, que son suyos y que ninguna persona puede acariciarlos sin su consentimiento.

Es necesario denunciar a los agresores, confiar en los niños y acudir a algún centro de atención especializado en abuso sexual para que tanto la familia como el niño tengan el apoyo psicológico adecuado. Si el niño nota que no le hacen caso, no dirá nada y crecerá para siempre con ese problema.

El miedo al qué dirán, ignorar el abuso o proteger al agresor, si éste es familiar, son actitudes que dañarán el desarrollo normal del niño.