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Comportamiento relacionado con las necesidades básicas

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2012-06-01 a las 09:00 Hrs.

Cuáles son las necesidades básicas del niño

El niño tiene necesidades básicas al nacer, como dormir, comer y sobre todo recibir afecto. Tales acciones influyen en el óptimo desarrollo del niño, ya que potencializan sus capacidades de pensamiento. Son los padres quienes en primer lugar tienen la responsabilidad de cumplir con estos requerimientos vitales para tener hijos sanos tanto física como mentalmente.

El niño, desde que nace, posee capacidades que le permiten sobrevivir, conocer el mundo que le rodea y comunicarse con los adultos, especialmente con su mamá, sin embargo es incapaz de sobrevivir por sí mismo, ya que depende de su familia para cubrir sus necesidades, aprender y desarrollarse al máximo. Los padres no podemos atender una necesidad y descuidar otra porque se rompe el equilibrio que debe guardar la atención al desarrollo integral del niño.

Todos los padres deseamos tener hijos sanos, que sean felices y que tengan éxito en su adaptación al mundo que les ha tocado vivir, para ello:

  Se necesita un ambiente que favorezca la salud del pequeño y su crecimiento, así como una alimentación adecuada, periodos de sueño y diversión, protección contra enfermedades y accidentes, etcétera.
  Es necesario que los adultos, y en general toda la familia, faciliten y estimulen la adquisición de habilidades de pensamiento, de movimiento, de relación con los demás y de apreciación de lo que rodea al niño.
  Resulta de gran importancia que el niño sienta la seguridad de pertenecer a su familia y su grupo social, al tiempo que necesita de la guía de sus padres para tener a quién acudir cuando sienta miedo, tristeza, alegría, etcétera.
  El pequeño necesita libertad para mostrar su individualidad, para usar su imaginación, para descubrir, para planear y afrontar las consecuencias de sus acciones.
  Es indispensable que cada niño tenga apoyo y reconocimiento por sus logros y que en caso de no tener éxito, esté seguro de que el cariño de sus padres por él no disminuirá.

Los beneficios del sueño en el niño

El sueño es la manera en que se reponen no tan sólo las energías físicas que los niños han empleado durante el día, sino también se restablece el equilibrio emocional.

A los niños menores de 4 años hay que permitirles que duerman las horas que sean necesarias durante el día y la noche. Se debe estar pendiente de que a la hora que va a dormir el niño, la temperatura de su cuarto sea cálida, y proporcionarle seguridad y afecto al pequeño antes de dormirle. Es muy conveniente que el niño descanse en el mismo lugar, en la misma posición y con
los mismos cantos.

Las características del sueño van cambiando a lo largo de la vida. Un bebé sano puede dormir desde 11 horas hasta 21 horas y media, todo depende de las características del niño y el ritmo de vida de la familia a la que pertenece. Los bebés empiezan a dormir toda la noche a edades distintas y aquí, como en otros aspectos, hay grandes diferencias entre un niño y otro.

La mayoría de los niños siguen manteniendo, aproximadamente, la misma tendencia en el tiempo de sueño que siguieron durante el primer año, así el que necesitaba dormir muchas horas continuará haciéndolo, mientras que otro se despertará con iguales energías a pesar de haber dormido menos.

El no querer acostarse es un problema muy frecuente en cuanto el niño aprende a caminar; el pequeño que se acuesta cada noche sin protestar, es la excepción. Lo normal es que el niño invente muchos pretextos para prolongar el momento de acostarse, desde pedir un vaso con agua, que le cuenten un cuento, que le canten o insiste en dar besos y despedirse de sus familiares porque a veces le asusta estar solo y extraña la tranquilidad que le produce la voz de su mamá.

Cuando el niño ha aprendido a bajarse de la cama, a veces entra en el cuarto de sus padres justo cuando ellos van a dormirse, debido quizá a que los adultos acuestan al niño muy temprano sin que esté lo bastante cansado para dormirse.

Las causas del sueño intranquilo

Es importante conocer las dificultades que se pueden presentar en los niños para conciliar el sueño o para irse a la cama.

Estos trastornos se presentan de la siguiente manera en el niño: respiración agitada o interrupciones momentáneas durante el sueño, se despierta frecuentemente durante la noche, habla demasiado cuando está dormido y tiene excesivos movimientos al dormir, también puede sufrir pesadillas y entonces suele despertarse gritando angustiosamente, su rostro adquiere una expresión de susto y su pulso y respiración son acelerados. Además existe otro desorden llamado sonambulismo, que consiste en caminar dormido por la habitación o por toda la casa durante algunos minutos.

Durante la infancia pueden aparecer los terrores nocturnos o bien, las pesadillas. La edad de los niños que sufren alguno de estos transtornos abarca de los 3 a los 8 años. En el terror nocturno, el niño se despierta de repente en un estado de pánico (normalmente 1 ó 2 horas después de haberse acostado) está pálido, sudoroso, su corazón palpita rápido y fuerte. Después de varios gritos, el niño se sienta en su cama y respira agitadamente, fija la mirada hacia adelante sin ver nada.

Cualquier cosa que hagan los padres para calmarlo es inútil porque su hijo no reconoce quienes lo rodean, en realidad sigue dormido aunque parezca lo contrario y es difícil despertarlo.

Por la mañana no recuerda nada. Las pesadillas suelen aparecer cuando está llegando la mañana y por lo general la persona las recuerda. Son alteraciones del ritmo del sueño caracterizadas porque el niño se despierta angustiado y con miedo. El tema de la pesadilla está formado generalmente por lo que pasó en el día. Mientras más desagradables sean las experiencias del niño durante las horas en que estuvo despierto, más desagradable será el contenido de las pesadillas.

Los sueños que se repiten y que causan preocupación al pequeño mientras está despierto, muchas veces indican un problema que él no puede resolver o una situación novedosa que aún no termina de entender.

Por otro lado, el sonambulismo (moverse mientras uno duerme llegando a caminar por el cuarto o por toda la casa durante varios minutos) puede aparecer cuando el niño tiene una fuerte presión o problema y, en algunas ocasiones, desaparece solo, pero en otras necesita tratamiento. El niño sonámbulo llega a sentarse bruscamente en la cama con los ojos abiertos, se levanta y se mueve con torpeza por lo que necesita ser protegido para no hacerse daño.

El afecto como parte esencial en el desarrollo del niño

Desde que nace el niño tiene una gran necesidad de afecto que sus padres satisfacen mediante las caricias, palabras de ternura, amor y acciones que le dan seguridad, por ello el trato afectivo proporcionará al pequeño el apoyo necesario para desarrollar su personalidad en forma sana.

La carencia de afecto, por el contrario, impide el adecuado desarrollo infantil, de ahí que los niños que crecen sin tener satisfechas sus necesidades de afecto, sean pasivos, dependientes y tiendan a presentar alteraciones de conducta tanto en el aspecto emocional como en el intelectual.

Una de las necesidades más significativas que cubren los miembros de la familia es la de crear un ambiente atractivo y lleno de amor para el niño, así como cuidar que su desarrollo sea normal y sano; otra más es fomentar la autoestima o valoración que el niño tiene de sí mismo. Es imposible señalar sólo un elemento que por su importancia logre estos propósitos, pero se sabe que la aceptación e interés, la empatía y el respeto, así como la estimulación de la independencia con reglas bien definidas ayudan en la educación de los niños.

El desarrollo del niño se ve afectado cuando carece de cariño. Por desgracia, muchos niños crecen en hogares que proporcionan experiencias emocionales desagradables como temor, celos, envidia, preocupación, ira, frustración, pero muy pocas experiencias positivas. Los niños que sufren esta situación tienen “hambre de amor”, más difícil de satisfacer que el hambre que uno siente cuando faltan los alimentos porque a los pequeños no sólo se les niegan caricias y palabras afectuosas sino también las relaciones sociales estrechas que poco a poco convierten al bebé en un miembro de la familia y posteriormente de la comunidad.

El descuido, los malos tratos, la creencia de que ser cariñosos con los hijos los “hecha a perder” son elementos que deben evitarse para el beneficio del niño y la estabilidad de toda la familia.