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Los derechos de los niños

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2012-06-01 a las 09:00 Hrs.

La importancia de los derechos de las niñas y los niños

A finales de 1989 la Organización de la Naciones Unidas (ONU) aprobó la convención de los derechos del niño, que tiene por objeto fundamental garantizar la sobrevivencia de las niñas y los niños y responsabilizar a los gobiernos y a la sociedad del respeto a los derechos y dignidad de las niñas y niños del mundo. Estos derechos que tienen los infantes giran básicamente en torno a la alimentación, la salud, la educación, el vestido, la vivienda, el afecto, el respeto, el recreo, la identidad y la nacionalidad.

Los adultos somos los responsables de promover y vigilar el ejercicio de los derechos de los niños en la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad en general. De nosotros depende alimentarlos, vestirlos, educarlos, darles afecto y todo lo necesario para favorecer su desarrollo.

El derecho de las niñas y los niños a la alimentación

En cuanto a la alimentación, los adultos deben cuidar que los niños a su cargo tengan una alimentación suficiente, balanceada, y nutritiva, que contenga carne, que es fuente de proteínas; pescado, que es rico en minerales; frutas y verduras, que aportan vitaminas y carbohidratos, como los azúcares; y cereales. Con esto se les procura una dieta que les permite crecer, estudiar y jugar adecuadamente.
La alimentación es una necesidad del niño que debe ser cubierta por los adultos; su importancia radica en la disminución del alto porcentaje de personas, y sobre todo niños, que sufren desnutrición. En la etapa infantil, es cuando se requiere mayor cantidad y calidad de alimentos. Una alimentación inadecuada, además de favorecer la desnutrición, puede causar enfermedades severas en los niños o incluso la muerte.

El derecho de las niñas y los niños a la vivienda y al afecto

Todos los niños y niñas, para el armonioso y completo desarrollo de su personalidad, además de ser alimentados, vestidos y educados, necesitan también tener vivienda, y el cariño de sus padres, a quienes tienen derecho a conocer, y ser cuidados por ellos. Solamente podrán ser separados de los padres si los golpean, los reprimen o si la convivencia entre los cónyuges es imposible; en ese caso un juez debe ayudarlos a escoger dónde vivir. Si se quedan con uno de los padres, deben ver al otro muy seguido, aunque esté bajo arresto o en otro país, para lo que deben recibir facilidades de las autoridades.

Los niños necesitan un hogar donde convivir con su familia, alimentarse, jugar, descansar y desarrollarse. Sin una vivienda, los niños vagan por las calles y se enfrentan a peligros que ponen en riesgo su vida e integridad física.

El derecho de las niñas y los niños a la salud

Otro de los derechos elementales de los niños es el de gozar de servicios médicos, vacunas, medicamentos, agua potable y buena alimentación para preservar su salud y crecer sanos.

La salud es indispensable para el desarrollo de los menores. Es fundamental que los adultos mejoremos las condiciones de vida y bienestar del niño para prevenir las enfermedades, y si éstas ocurren, acudamos a los centros médicos para mejorar la salud de la niña y del niño.

La mortalidad infantil aún es un problema muy grave, sobre todo durante el primer año de vida.

El derecho de las niñas y los niños a la educación y al recreo

Otro de los derechos fundamentales de los niños es tener acceso a una educación que les ayude a desarrollar todas sus capacidades, teniendo la oportunidad de cursar Educación Inicial y Preescolar antes de la Escuela Primaria. También es un derecho en la infancia ser apoyados por sus padres o tutores para terminar sus estudios, que en la escuela se les respete y de ninguna manera se les castigue o humille bajo ningún pretexto. Todo esto para que puedan aprender a vivir con justicia, respetando lo que son y tienen, a trabajar y convivir sanamente con los demás, sin que esto les impida ejercer el derecho al recreo, al descanso y el de tener tiempo para realizar actividades artísticas como bailar, cantar, escribir, tocar algún instrumento musical o practicar algún deporte.

A través de la educación los niños adquieren conocimientos sobre su entorno; la historia, por ejemplo, refuerza su identidad y el ejercicio de la libertad, y forma bases para la convivencia.

La educación permite a los menores desarrollar su capacidad creativa, dominar su lenguaje, fortalecer su pensamiento y capacidad reflexiva y crítica, aprender las reglas sociales o conocer las tradiciones de la comunidad.

Por otro lado, el recreo es el tiempo que tiene el niño para emplearlo libremente y expresar sus inquietudes; esto lo hace regularmente por medio del juego. El niño tiene derecho a jugar libremente, por ello, los adultos debemos procurarle y acondicionarle espacios adecuados para favorecer su desarrollo.

El derecho de las niñas y los niños a ser respetados, a tener una identidad y una nacionalidad

Todos los niños del mundo, sin importar edad, sexo, color, religión o cuánto dinero o que actividad tengan sus padres, tienen derecho a ser escuchados, respetados, a poseer una identidad, una nacionalidad, a practicar las costumbres, religiones y lenguas de su pueblo y a recibir el mismo trato sin ser discriminados, así como brindarles protección contra los abusos en caso de que se violen sus derechos.

El respeto es una condición básica para la convivencia familiar y social. Aceptar al niño, tal como es, es respetar su persona, su forma de hablar, de ser o de pensar.

La identidad es un derecho que le permite al niño darse cuenta de que pertenece a una familia, colonia, comunidad, ciudad y país, así como también saber que tiene características especiales que lo hacen diferente a los demás, único.

La nacionalidad es el estado jurídico de todas las personas nacidas o naturalizadas en un país o nación. Los niños también tienen derecho a tener, además de un nombre, un lugar, alimento y vestido, una nacionalidad, es decir a ser registrados ante la ley y reconocidos como miembros de un país.