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Enfermedades frecuentes en los niños

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2012-06-01 a las 09:00 Hrs.

La diarrea

La diarrea es la presencia de heces líquidas y acuosas más de tres veces durante 24 horas. Si no es atendida a tiempo, puede deshidratar a los niños.”

Por lo general, la diarrea es considerada como un padecimiento que puede combatirse sin muchas complicaciones ingiriendo líquidos (especialmente suero), sin embargo esta enfermedad causa un alto número de fallecimientos infantiles.

Los motivos por los que un menor puede tener diarrea son múltiples como comer alimentos en mal estado, beber agua contaminada o ingerir frutas o verduras que aún no estén maduras; también se origina si los niños tienen las manos sucias al alimentarse o si se llevan tierra u objetos sucios a la boca.

Estas prácticas pueden acarrear infecciones y enfermedades como la tifoidea, la parasitosis y otras más. Cada uno de estos casos puede ser mortal si no se atiende, por eso debe entenderse que una diarrea puede tener consecuencias graves.

Debe considerarse que la falta de higiene es la causa principal de la diarrea y que la mejor manera de combatirla es acudiendo a la Unidad de Salud de la localidad.

Medidas preventivas contra la diarrea

Estas medidas consisten en mantener aseado el hogar; depositar la basura en botes y conservarlos tapados; lavarse las manos antes de comer y después de defecar; tomar agua hervida; lavar y cocer bien las verduras; freír el pescado, no ingerir alimentos en mal estado y tener la higiene adecuada al momento de amamantar al bebé.

La falta de hábitos de higiene, la carencia de agua limpia y potable y el exceso de basura (que en la mayoría de las veces es foco de infecciones), son las principales causas de la diarrea misma que ocasiona deshidratación, y si el niño pierde muchos líquidos, su vida corre peligro. Las medidas que pueden tomarse al respecto son:

  Dar al pequeño enfermo, líquidos en abundancia.
  Si es un lactante, se recomienda que se le siga dando el pecho, incluso con mayor frecuencia.
  Los niños con diarrea necesitan seguir alimentándose.
  Si el menor está deshidratado, es necesario ir a los centros de salud para que reciba el tratamiento adecuado.
  Mejorar los hábitos de higiene en el hogar.
  Tener a la mano sobres de Vida Suero Oral, que otorgan las clínicas.
  El uso de medicamentos en estos casos sólo deben ser recetados por el médico.

Para reponer los líquidos que pierden los niños, además de suero, se les puede dar sopas, agua de arroz y papillas de cereales diluidas con agua; si no se puede obtener el Vida Suero Oral, la deshidratación se puede evitar dando a beber al niño agua de frutas, caldos con poca grasa y té poco cargado.

El Vida Suero Oral se da por día, es decir, lo que no se tome, debe tirarse y preparar más.

Para un niño menor de dos años, la cantidad de suero a beber es de media a una taza grande cada vez que evacúe, y para mayores de dos años, dos tazas grandes.

Estas son sólo algunas de las medidas que podemos llevar a cabo para atacar la diarrea, sin embargo, lo importante es que los adultos estemos conscientes de que la falta de hábitos higiénicos es la principal causa de éste y otros padecimientos.

El estreñimiento

El estreñimiento es la dificultad que se tiene para evacuar porque las heces se endurecen y forman tapones que hacen dolorosa la evacuación, esto es provocado por beber poca agua, no consumir alimentos ricos en fibra natural o por obligar al pequeño a defecar cuando él no tiene necesidad. Si este padecimiento se presenta con cierta frecuencia aparecen grietas en el ano y provocan dolor.

Esta enfermedad también se caracteriza por la ausencia de evacuación por más de dos días. En algunas ocasiones se debe a que la persona no come suficientes frutas y verduras y a la falta de líquidos y de ejercicio. Se recomienda que para evitar este padecimiento, se tomen en cuenta las siguientes sugerencias:

  Tomar agua en abundancia.
  Consumir frutas y verduras, así como alimentos ricos en fibras como son la yuca, el salvado de trigo y los cereales.
  No usar laxantes fuertes o purgantes, sobre todo si hay dolor de estómago.
  Caminar y hacer ejercicio en forma regular.
  Comer alimentos de grano entero.

Los parásitos

Los parásitos entran a nuestro organismo por la boca, a través del agua, los alimentos, el polvo, las manos o los trastes mal lavados, todos ellos con una característica en común: la falta de higiene.

Los parásitos que se encuentran en los niños viven a expensas de ellos succionando el alimento o la sangre provocando que éstos se debiliten, que pierdan su apetito, se fatiguen fácilmente y lo que es peor, detienen su crecimiento y propician la desnutrición.

Los parásitos son animales pequeños que pueden provocar enfermedades en las personas al alojarse dentro y fuera de su cuerpo. Los parásitos internos pueden ser lombrices o amibas, entre otros, y los externos, pulgas, piojos, chinches o liendres.

Muchas veces las personas comen carne o fruta que está contaminada por parásitos, y al no existir higiene, se introducen en el cuerpo y causan mucho daño.

Algunos de los parásitos intestinales son: ascaris, tricocéfalo, oxiuro, uncinaria y la solitaria. Los huevecillos de estos parásitos pasan por la boca y nacen dentro de la persona; pueden producir comezón, tos seca, fiebre, cólicos, diarrea y otros males. A veces se adquieren por caminar descalzos, comer carne de cerdo o res que no esté bien cocida o por chuparse los dedos con las uñas sucias.

Los parásitos externos pueden provocar comezón, alguna infección, calentura, y ronchas.

Para evitar que los niños tengan algún parásito, se debe reforzar los hábitos de higiene tanto en el hogar como fuera de él; es necesario bañarse diariamente, desinfectar frutas y verduras, cocer totalmente la carne, tomar agua hervida y, por supuesto, acudir con el médico para conocer el tratamiento que se debe seguir en caso de que el niño tenga algún parásito.

Enfermedades de la piel

Durante el primer año de vida de un niño, es frecuente que enferme de la piel porque ésta es suave y delicada. Una de estas enfermedades son las ronchas que producen los piquetes de insectos porque lesionan la piel provocando molestia y comezón en el niño por lo que es importante evitar que él se rasque porque puede lastimarse o infectarse aún más.

Uno de los padecimientos más frecuentes es la dermatitis de pañal ocasionada por no asear y cambiar a tiempo al bebé; también puede ser si los pañales no son lavados o enjuagados correctamente provocando que el pequeño se muestre inquieto o llorón debido al malestar, escozor y dolor que esto le ocasiona.

Picaduras de insectos

Cuando un insecto pica a alguna persona, generalmente ésta lo nota al observar la roncha que se forma en la zona afectada.

Algunas picaduras pueden producir desde comezón hasta calentura o alguna enfermedad grave como el paludismo.

Los moscos del paludismo se reproducen en aguas estancadas, por eso se deben tomar precauciones y acudir al centro de salud si se sospecha que alguien fue picado por un insecto de este tipo.

Otros insectos no ocasionan tanto daño, aunque se deben tomar medidas preventivas. Un caso de estos es el de las abejas y las avispas, cuyo piquete puede no ser de consecuencias graves, y tal vez en los niños surja una leve calentura, sin embargo, cuando una persona es picada por muchos de estos insectos hay peligro, debido a la cantidad de veneno que es inyectado al cuerpo. Por ello, se debe evitar provocarlos para no ser atacados, pues en nuestro país, además de la abeja europea común, se encuentra la africana, que es mucho más agresiva y su picadura puede provocar la muerte.

Los adultos debemos tomar precauciones al respecto, pues también otros insectos pueden transmitir enfermedades o infecciones, tal es el caso de las moscas y las cucarachas. Para combatirlas es necesario mantener un ambiente limpio donde no exista basura o comida regada, ya que éstos son los principales alimentos de estos insectos.

Rozaduras

La rozadura es una enfermedad que padecen principalmente los niños pequeños; se caracteriza porque la piel que se encuentra entre las piernas se pone roja e irritada, esto se debe, por lo general, a los orines del niño que quedan en los pañales.

Cuando un pequeño está rozado llora mucho por la molestia, por eso los adultos debemos considerar algunas de las recomendaciones siguientes:

  Se debe bañar al niño todos los días con agua tibia y un jabón neutro.
  Revisar al pequeño para observar si se encuentra rozado.
  Si el niño está rozado es conveniente desnudarlo, para evitar humedad en la zona.
  Los pañales deben cambiarse en cuanto se ensucien para evitar irritación.
  Las pomadas deben ser recomendadas o recetadas por un médico

Infecciones respiratorias

La tos, los resfriados y la neumonía son infecciones respiratorias agudas producidas por microorganismos o bacterias. En los resfriados y tos, la infección está únicamente en la nariz y garganta; se inicia con malestar general, dolores musculares, escalofríos y fiebre, el pequeño se ve agotado y debe ser protegido.

Las infecciones respiratorias pueden empeorar con la contaminación, el humo del cigarro y las corrientes de aire, por lo que es conveniente evitar los cambios bruscos de temperatura en los pequeños, ya que de lo contrario, se permite la aparición de la neumonía. Su síntoma más claro es la respiración rápida.

Un pequeño con neumonía puede tener más de 50, 70, u 80 respiraciones por minuto, mientras que lo normal es de 30. En este caso, es indispensable que sea revisado por un médico.

Las enfermedades respiratorias se caracterizan porque generalmente se adquieren por contagio. Entre las infecciones más comunes se encuentran el catarro y la gripe, las cuales provocan escurrimiento de líquidos por la nariz, tos, dolor de garganta, en ocasiones calentura, dolor del cuerpo y, a veces, diarrea.

Un catarro mal tratado puede dar paso a una neumonía (pulmonía), la cual causa muchos fallecimientos infantiles cada año. Generalmente, la gripe y el catarro se quitan solos, sin embargo, un niño con catarro por más de una semana, que tenga fiebre y dolor de oídos o garganta debe ser atendido por el médico.

Para combatir ambas enfermedades no existe un medicamento especial, pero sí se pueden tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

  Un enfermo de gripe o catarro debe reposar.
  Es conveniente darle líquidos en abundancia.
  El enfermo debe estar bien abrigado.
  Evitar fumar, ya que el humo es molesto y dañino.
  Tomar mucho jugo de limón, guayabas, naranja y en general alimentos ricos en vitamina C.
  Para evitar un contagio, el enfermo debe dormir aparte.
  Comer y dormir bien ayuda a prevenir el catarro.
  Si la enfermedad dura más de ocho días, o si se presenta calentura o tos con muchas flemas, así como respiración rápida y corta o dolor de pecho, posiblemente el enfermo tenga bronquitis o pulmonía; de ser así es importante acudir rápido al médico para iniciar el tratamiento.
  Evitar cambios bruscos de temperatura.