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Comportamientos relacionados con las emociones

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2012-06-01 a las 09:00 Hrs.

Las emociones de los niños

Las emociones son estados de ánimo que expresa el ser humano cuando ocurre algo en su vida que tiene una significación especial para él. Alegría, tristeza, ira, miedo, asombro, desagrado o interés son expresiones emocionales que se pueden observar desde los primeros meses de vida.

A través de las emociones, el niño manifiesta lo que le molesta, lo que le da miedo, lo que siente, lo que le gusta o disgusta. Se adapta al medio ambiente a través de ellas, ya que sus principales emociones surgen de sus necesidades básicas, por ello su emotividad es mayor que la de los adultos y se altera fácilmente.

Los adultos debemos aprender a conocer las distintas conductas o manifestaciones emocionales del niño para poder ayudarle a manejarlas adecuadamente, pues el proceso de autorregulación es fundamental para el desarrollo equilibrado del niño.

Las manifestaciones emocionales son muy importantes, ya que por medio de ellas se sabe cómo se siente el niño, lo que desea o necesita. Los regaños con amenazas, la represión, el rechazo o los golpes hacen que el niño reprima lo que quiere manifestar, lo cual le provoca inseguridad. Por el contrario, el cariño, la confianza, la protección y el cuidado favorecen el desarrollo de una personalidad segura.

Los berrinches

Los berrinches son una conducta común en los niños; les sirve para mostrar su enojo o desacuerdo ante una situación que parece frustrante, la causa puede ser el más pequeño incidente, pero no para el frágil control de los niños. Alrededor de los 3 años, los niños tienden a oponerse a todo, es una etapa de autoafirmación donde el niño muestra el poder de su voluntad.

Los berrinches expresan enojo y molestia al no poder obtener un juguete, un dulce, comida, un objeto, etcétera. La frustración que siente se traduce en berrinche pues aún no comprende lo que puede obtener y lo que no.

El adulto necesita tener mucha paciencia para explicarle por qué no puede obtener lo que desea presentándole opciones para que olvide lo que quiere y no puede obtener. Puede invitarlo a pintar, jugar, platicar o caminar. Si el adulto no logra controlar y canalizar los berrinches del niño, éste puede acostumbrarse o aprender a enfrentar sus frustraciones siempre con enojo y esta no es la manera más correcta de solucionarlas.

El miedo

El miedo es una sensación que puede prevenir el peligro. Los niños pequeños sienten miedo frente a situaciones extrañas o cuando les falta el apoyo de sus padres. Sentir miedo es normal, sin embargo puede convertirse en una enfermedad para toda la vida.

En los niños el miedo se vuelve una conducta negativa cuando crea en ellos angustia y temor; esto puede ocurrir si se siente desprotegido por sus padres. Las películas violentas y un hogar donde hay gritos y golpes también provocan temor en el niño.

El pequeño siente miedo cuando descubre que hay cosas peligrosas que pueden dañarle como picaduras, quemaduras, mordeduras de animales, golpes, etcétera. Es conveniente mencionar que el miedo es una emoción natural en el ser humano, sin embargo no es recomendable que el adulto fomente temores o miedo en los niños.

Los niños que se orinan en la cama después de los 4 años

Todos los niños se orinan alguna vez en la cama, pero cuando lo hacen con mucha frecuencia y pasan de los 4 años de edad, es síntoma de una enfermedad llamada enuresis, que es una descarga involuntaria de orina durante el sueño.

Entre el año y medio y los dos años, el niño empezará a controlar sus esfínteres, es decir, controlar el momento de orinar o defecar.

Sin embargo, si el periodo de falta de control de la orina durante la noche se extiende más allá de los 4 años, es que existe un problema. Esto nos preocupa tanto a los padres como al pequeño, ya que se siente con culpa y vergüenza, y los padres muchas veces no sabemos cómo tratarlo.

Cuando el pequeño moja la cama se debe a que está tenso por algo que no puede manejar y que le causa miedo o angustia, esto puede deberse principalmente a que existen problemas en el hogar que lo afectan. También puede deberse a otras causas, tales como:

  Conflictos en la escuela.
  Sensación de abandono.
  La llegada de un nuevo hermano.
  Provocar en el niño miedos (amenazas, golpes o gritos).
  Ambiente tenso y conflictivo en el hogar.

Los padres podemos ayudar al niño ofreciéndole confianza, apoyo, paciencia y afecto mientras logra controlar la orina.

La timidez

La timidez es un sentimiento bastante común en el ser humano, sobre todo en situaciones que demandan un desempeño al que no está acostumbrado o cuando está rodeado de gente desconocida.

Un niño tímido se distingue cuando no se relaciona fácilmente con otros niños, habla poco frente a personas desconocidas, llora frecuentemente y se muestra inseguro en sus actividades. La timidez en los niños es producida por el trato que reciben de sus padres.

La falta de seguridad en sí mismo y en los demás, la desvalorización de su persona, ser relegado o ignorado, burlarse de él o ella, entre otras cosas, provocan la timidez en el niño.

Al contrario de lo que se piensa, el niño no nace tímido, sino que se hace tímido cuando los adultos lo castigamos frecuentemente, le recriminamos, ridiculizamos, lo comparamos con los demás o no le permitimos expresarse. Las acciones contrarias fortalecen su autoestima y formarán una personalidad fuerte y segura en el pequeño.

El llanto

El llanto es una forma de comunicación para manifestar malestar o desagrado. En los niños de corta edad, generalmente se debe a las insatisfacciones de necesidades biológicas: tener el pañal mojado, estar mucho tiempo en una misma posición o también por dolor de encías cuando salen los primeros dientes o por algún golpe.

El llanto es una forma de comunicación del niño con los adultos. A través de él manifiesta la necesidad de cubrir sus requerimientos básicos; después expresará enojo, miedo, dolor, tristeza o ira. Si se le ignora, grita, regaña, pega o castiga, se provocará en el niño ira y agresividad. Cuando es atendido oportunamente con cuidado y afecto, se logra que llore con menos frecuencia. Es muy importante que se deje llorar al niño varón cuando se ha caído, se ha golpeado o cuando siente deseos de hacerlo. Decirle que “los hombres no lloran” provoca que el niño reprima sus emociones, esto es negativo para él. En tal caso es conveniente que se le pregunte qué le pasa y por qué está llorando para apoyarlo.