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PANORAMA EPIDEMIOLÓGICO ACTUAL EN MÉXICO

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 2011-10-03 a las 09:00 Hrs.

Desde hace tres años, han sido varias encuestas sobre consumo de drogas que se han conducido en nuestro país, además de investigaciones específicas sobre el tema.

La encuesta de patología mental en adolescentes (Benjet y cols., 2007), las encuestas de hogares en 4 ciudades realizadas en 2005 que incluyó Tijuana, Ciudad Juárez, Monterrey y Querétaro (Medina-Mora y cols., 2006), así como la de hogares de la ciudad de México (Fleiz y cols., 2007), la encuesta estatal de Yucatán en 2005 (Urquiaga, Medina-Mora y cols., 2007), encuestas estatales de estudiantes de secundaria o preparatoria en Aguascalientes, Baja California, Sonora, Querétaro, Nuevo León, Yucatán, Campeche, Tlaxcala (Villatoro y cols., 2003, 2007, en prensa) y Tamaulipas (Gayther y cols., 2007), son algunos de los estudios que se han realizado sobre esta temática y que nos ofrecen un marco de cambios en el contexto nacional de las adicciones y la salud mental.

Además de estos estudios, los sistemas de vigilancia de la Dirección General de Epidemiología (Sistema Epidemiológico de Vigilancia Epidemiológica en Adicciones, SISVEA), de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) y el Sistema de Registro e Información en Drogas (SRID), alimentan al Observatorio Epidemiológico de Consumo de Tabaco, Alcohol y Otras Drogas (OECTAOD), en el que participan diversas instituciones e investigadores que trabajan en el área y que anualmente presenta los datos de las diversas investigaciones que se realizan y que tienen como finalidad ayudar en el desarrollo de las políticas de salud y de la toma de decisiones en la prevención, diagnóstico y tratamiento del problema.

En la introducción de la encuesta de estudiantes de la Ciudad de México que realizamos en el 2003, hicimos mención de varios elementos que resaltan lo que ocurría en nuestro país, resumamos dichos puntos y veamos cómo han cambiado durante este tiempo.

1.Incremento en el consumo de drogas, especialmente en alcohol, en mariguana y metanfetaminas, aun cuando el índice general de consumo se ha mantenido estable.

2.Variaciones regionales, de manera que el consumo es mayor en las grandes urbes, en la región centro y en la región norte del país. Sin embargo, las nuevas generaciones se ven más afectadas sin importar el nivel de urbanización del lugar en que vive.

3.Cambios en los índices de consumo de hombres y mujeres, las prevalencias de consumo de alcohol y tabaco de las mujeres presentan valores similares a las de los hombres; en algunas zonas el consumo de ellas llega a ser más elevado.

4.El estudiar es un factor protector ante el consumo de drogas.

5.El trabajar siendo menor de edad, junto con llevar más tiempo haciéndolo, incrementa la probabilidad de consumir drogas, aún y cuando el adolescente se encuentre estudiando.

6.La alta tolerancia de la población ante el consumo de las drogas legales (tabaco y alcohol) y la baja percepción del riesgo que se percibe del daño que estas drogas ocasionan, son factores preponderantes que se tienen que trabajar en los programas de prevención.

7.El consumo de drogas no es un factor aislado, regularmente hay una alta asociación entre el consumo de drogas y otras áreas de la salud mental.
¿Qué es lo que ha cambiado en estos tres años? Los diversos sistemas de información del país (SISVEA, CIJ), han mostrado que el consumo de cocaína se ha estabilizado, que la mariguana sigue en incremento, aunque estos aspectos tienen variaciones a nivel regional. Asimismo, en los datos de la encuesta de estudiantes de la Ciudad de México del 2003, se encontró una situación similar, incremento en el consumo de mariguana, ligero decremento en el consumo de cocaína y, como nueva situación, un repunte en el consumo de inhalables.

Por supuesto, que los cambios y comportamientos no son iguales en todo el país. Estas mismas fuentes de información nos señalan que la frontera norte del país tiene un comportamiento diferente, incluso entre ella misma. Mientras que en Matamoros el consumo es menor a las otras ciudades fronterizas, Nuevo Laredo, Reynosa y Ciudad Juárez muestran un alto nivel de consumo de cocaína y una alta problemática de consumo de heroína. Por otra parte, las ciudades fronterizas de Sonora y Baja California muestran problemas también del consumo de estas sustancias, pero presentan ya altos índices de consumo de metanfetaminas, tanto en aquellos que asisten a un servicio de salud en adicciones, como en la población abierta y escolar de la entidad. Incluso en el caso de Sonora está documentado un alto porcentaje de esta sustancia en la ciudad capital. Esto coincide mucho con lo que pasa en los Estados Unidos de Norteamérica, donde el mercado natural de las metanfetaminas es California y se le han venido agregando algunos condados de Arizona.

Otro elemento relevante en la frontera es que el consumo en Ciudad Juárez ha alcanzado los niveles de Tijuana y la principal contribución viene del rango de los menores de edad entre los 12 y los 17 años, de manera que estas dos ciudades son las de mayor consumo de sustancias en el país, aún por encima de la Ciudad de México. Por supuesto, el realizar diagnósticos de esta naturaleza en otros estados es importante para conocer con mayor claridad su situación.

En el centro del país, se encuentra una problemática intermedia, aunque la Ciudad de México muestra un nivel de consumo de drogas entre el centro del país y las dos ciudades fronterizas mencionadas con anterioridad. No obstante, en todos los estados mencionados al principio en que se han hecho los estudios en estudiantes, ha habido un incremento importante en el consumo de drogas Destaca Aguascalientes con una problemática muy fuerte en el abuso de alcohol, que alcanza al 40% de la población de bachillerato, valor por arriba en casi un 10% del estado más cercano. Igualmente, los niveles de consumo de tabaco son muy similares entre Aguascalientes, Querétaro y la Ciudad de México, especialmente en los hombres y en la población de bachillerato.

En el sur del país, especialmente en Yucatán, estado donde se tiene una encuesta de hogares y una de estudiantes, la problemática se conserva como la más baja del país, aún incluso al analizar la ciudad capital del estado. Las prevalencias del consumo son menores, aunque para la región es importante tomar en cuenta la necesidad de contar con un estudio específico en la Ciudad de Cancún, QR, donde debido a su situación turística, se piensa hay un alto consumo de drogas.

Por otra parte, se sigue observando actualmente que las mujeres han incrementado su consumo de drogas, de manera específica, el reporte de la encuesta del 2003, muestra que en alcohol y tabaco en algunas delegaciones de la Ciudad de México, hay una mayor prevalencia de mujeres que las consumen y hay indicios de que en algunas drogas ilegales se comienzan a parecer las prevalencias del consumo con la de los hombres, como lo muestran los resultados de la encuesta de Nuevo León que se hizo al mismo tiempo que la presente y vemos que la distancia entre hombres (6.8%) y mujeres (6.3%) de secundaria es muy pequeña.

Se ha documentado con anterioridad que la escuela es un factor protector, aunque no se ha identificado con precisión cuáles elementos o mecanismos de la misma son los que ayudan a que en esta población se encuentren prevalencias menores que en aquellos/as que no están estudiando. Los datos actuales de las encuestas de hogares siguen mostrando claramente que aquellos/as adolescentes que están estudiando, tienen un menor nivel de consumo que los/as que ya no lo están, lo cual es más marcado en el caso de los hombres.

En un análisis específico de la encuesta del 2003, aún no publicado, se analizaron las características de aquellas escuelas en las que al director o directora, así como a su planta docente, se les percibía como competentes y que se podía confiar en ellos/as. Los resultados indicaron claramente que en estas escuelas los niveles de consumo son menores en un 40% de aquellas en las que no se notaba la presencia competente del/a director/a o que su planta docente no se percibía como buena. Lo mismo ocurrió con los niveles de intento suicida y, en general con diversos aspectos de la salud mental de los/as estudiantes.

Sobre el tiempo dedicado a trabajar, en aquellos/as adolescentes que se ven en la necesidad de hacerlo, se ha encontrado claramente que quienes tienen más tiempo trabajando, presentan mayor prevalencia de consumo, a la actualidad no se tienen datos que nos permitan conocer con mayor detalle cómo se presenta esta problemática, aunque en lo general se sabe que el acceso al dinero, junto con el poco involucramiento con la escuela, facilita que se tenga mayor acceso a las drogas.

Es importante señalar que el consumo de tabaco se ha mantenido estable en los últimos 4 años aproximadamente, pero el consumo de alcohol se ha venido incrementando en forma consistente y los niveles de consumo de ambas sustancias son elevados, de más del 50% para tabaco y de más del 60% para el alcohol.

Esta situación está relacionada con dos aspectos muy importantes; por un lado, se observan bajos niveles de percepción de riesgo y una alta tolerancia social, en comparación con el uso de drogas ilegales y médicas; por otro lado, esta situación se ve reflejada en el alto porcentaje de niños/as que inician su consumo a los 12 años o antes (1 de cada 5 estudiantes).

Además, se ha mostrado claramente, tanto en población general como en población escolar, que este inicio temprano es un factor de riesgo muy importante para iniciar el consumo de otras drogas (Medina-Mora y cols., 2002, Villatoro y cols., 2005).

Este resultado debe llamar nuestra atención, a fin de incluir un módulo importante en los distintos programas de prevención sobre el tema, ya que tradicionalmente hemos sido una sociedad con una alta tolerancia ante el uso y abuso del alcohol y el tabaco, lo que en los resultados vemos que elicita la experimentación con otras drogas.

Finalmente, se ha encontrado una alta relación entre el consumo de drogas y otras problemáticas en la salud mental de nuestros/as adolescentes, de acuerdo a los datos de la encuesta realizada en la Ciudad de México del 2003 (Figuras 1-4).

Si bien se requiere un análisis más detallado sobre los senderos que estas conductas siguen en nuestros/as adolescentes, los datos muestran claramente que el consumo de drogas está altamente vinculado con conductas antisociales, el intento suicida, los problemas de la conducta alimentaria y el abuso sexual, tanto en los hombres como en las mujeres.

Además, estos resultados marcan claramente la necesidad de emprender esfuerzos de prevención desde una visión integral de la salud mental de nuestras nuevas generaciones, que incida en todos los ámbitos de su vida.

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